Los científicos mantienen la mirada puesta en un posible fenómeno de El Niño muy intenso que podría desarrollarse en los próximos meses. Los nuevos pronósticos indican que la temperatura del océano Pacífico podría subir más de 2.5 °C por encima de lo normal, un nivel que lo colocaría entre los eventos más fuertes registrados.
La alerta surge tras la actualización del Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI), que analiza distintos modelos meteorológicos del mundo. Las proyecciones muestran que el calentamiento del Pacífico podría alcanzar valores poco comunes.
¿Qué significa que El Niño sea tan fuerte?
Explicado de forma sencilla, El Niño ocurre cuando una gran zona del océano Pacífico se calienta más de lo habitual. Aunque parezca un cambio pequeño, puede modificar patrones de lluvia, temperatura y clima en diferentes regiones del planeta.
Los expertos observan especialmente la región conocida como Niño 3.4, donde las mediciones podrían superar los 2.5 °C de anomalía, una cifra asociada con los llamados “súper El Niño”, considerados eventos extremadamente intensos.
Los pronósticos actuales señalan que el posible El Niño de 2026/2027 podría acercarse a episodios históricos como los ocurridos entre 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Aun así, los especialistas señalan que se trata de una previsión que seguirá ajustándose con nuevos datos.
¿El Niño fuerte traerá más fenómenos extremos?
El Niño intenso puede aumentar la probabilidad de ciertos cambios en el clima, pero sus efectos no serán iguales en todos los lugares. Cada región puede reaccionar de manera diferente dependiendo de otros factores atmosféricos.
Los modelos más recientes calculan que el calentamiento del Pacífico podría alcanzar su punto máximo entre finales del invierno y principios de la primavera del hemisferio sur, con algunas simulaciones que estiman valores cercanos a 2.6 °C.
Los especialistas consideran importante esta nueva actualización porque las predicciones suelen mejorar después de la etapa del año donde existe mayor incertidumbre. Por ahora, continuarán vigilando el océano para confirmar la intensidad del fenómeno y sus posibles impactos.
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