Los Mundiales suelen regalarnos goles inolvidables, remontadas épicas y momentos que quedan grabados en la memoria de los aficionados. Pero también han existido partidos donde la tensión se sale de control, como ocurrió en Alemania 2006, cuando Portugal y Países Bajos protagonizaron un duelo que parecía más una pelea que un partido de futbol.
Aquel encuentro de octavos de final pasó a la historia como el partido con más expulsados en la historia de los Mundiales, una auténtica lluvia de tarjetas donde el árbitro tuvo que sacar la mano más veces de lo normal.
Un partido que se calentó desde el primer minuto
La llamada “Batalla de Núremberg” comenzó con mucha intensidad. Apenas habían pasado dos minutos cuando llegó la primera tarjeta amarilla para Mark van Bommel, de Países Bajos, y desde ahí quedó claro que no sería un partido tranquilo.
Los jugadores de ambos equipos entraron fuerte a cada balón y las faltas comenzaron a aparecer una tras otra. Incluso una entrada de Khalid Boulahrouz sobre Cristiano Ronaldo provocó que el portugués tuviera que salir del campo antes de terminar el primer tiempo debido al golpe recibido.
El ambiente estaba tan tenso que cada choque parecía provocar una nueva discusión entre los futbolistas.
Una lluvia de tarjetas nunca antes vista
El árbitro ruso Valentín Ivanov tuvo una noche complicada, pues terminó mostrando 16 tarjetas amarillas y cuatro tarjetas rojas, una cifra que convirtió aquel encuentro en un récord mundialista.
La lista de amonestados fue creciendo poco a poco:
- Costinha fue expulsado al minuto 45+1 después de recibir una segunda tarjeta amarilla.
- Khalid Boulahrouz dejó a Países Bajos con 10 jugadores tras ver la roja al minuto 63.
- Deco también se fue expulsado al minuto 78.
- Giovanni van Bronckhorst recibió la última roja del partido en el tiempo agregado.
En total, ambos equipos terminaron con jugadores menos y un recuerdo que todavía sorprende a los aficionados.
Portugal logró sobrevivir al caos
Aunque el partido estuvo lleno de golpes, reclamos y tarjetas, los goles brillaron por su ausencia. Portugal consiguió avanzar gracias a un solitario tanto de Maniche al minuto 23, suficiente para quedarse con la victoria por 1-0.
Los portugueses resistieron la presión de Países Bajos y lograron quedarse con el boleto a los cuartos de final en uno de los partidos más extraños de la historia del torneo.
El entonces entrenador de Portugal, Luiz Felipe Scolari, incluso comparó el encuentro con un duelo de Copa Libertadores por la intensidad y la cantidad de enfrentamientos dentro del campo.
Un récord que quedó para la historia del Mundial
A casi dos décadas de distancia, la batalla entre Portugal y Países Bajos en Alemania 2006 sigue siendo recordada como uno de los partidos más polémicos de una Copa del Mundo.
No fue el encuentro con más goles ni el más espectacular en cuanto a futbol, pero sí uno de esos partidos que demostraron que en un Mundial la presión puede llegar al límite.
Entre patadas, reclamos y tarjetas, aquella noche en Núremberg quedó marcada como la ocasión en que el árbitro tuvo que intervenir más de lo esperado y escribió una página única en la historia del futbol mundial.
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