Una nueva investigación encontró evidencia de que la falla de San Andrés y la falla de Cascadia, en la costa oeste de Estados Unidos, podrían haber tenido actividad sísmica relacionada en el pasado.
La falla de San Andrés atraviesa California por unos mil 200 kilómetros y es vigilada por su capacidad de generar terremotos intensos. Cascadia, que va del norte de California hasta Canadá, también puede producir megaterremotos.
De hecho, Cascadia provocó el 26 de enero de 1700 un terremoto estimado entre magnitud 8.7 y 9.2, que además generó un tsunami registrado en Japón.
¿Cómo descubrieron la posible conexión?
El geólogo marino Chris Goldfinger y su equipo estudiaban sedimentos frente a Oregón cuando terminaron cerca de Cabo Mendocino, donde convergen ambas estructuras. Ahí tomaron muestras del fondo marino.
Los sedimentos mostraron señales de dos terremotos ocurridos con muy poco tiempo de diferencia, posiblemente antes de que los materiales del primer movimiento terminaran de asentarse.
¿Una falla puede activar a la otra?
El estudio plantea que un gran terremoto en Cascadia podría transferir tensión hacia el extremo norte de San Andrés. Incluso encontraron evidencias de que algunos sismos de Cascadia pudieron ser seguidos por movimientos en San Andrés.
Esto no significa que un megaterremoto sea inminente ni permite saber cuándo ocurrirá. El hallazgo ayuda a comprender mejor la relación entre ambas fallas y a mejorar la preparación ante futuros terremotos.
La investigación cobra importancia porque ciudades como San Francisco, Portland, Seattle y Vancouver se encuentran en una región expuesta a fuertes movimientos sísmicos.