Dicen que no hay que tirar basura en la vía pública, pero en la colonia Hidalgo de Mexicali parece que algunos nunca recibieron el aviso. Lo que alguna vez fue un terreno más del vecindario hoy compite por el título de basurero clandestino más persistente de la ciudad. Entre montones de desechos, humo e incendios que aparecen con una frecuencia digna de calendario festivo, la contaminación ya dejó de ser una sorpresa para convertirse en parte del paisaje cotidiano. Un cuento de nunca acabar que los vecinos conocen demasiado bien.