Con la llegada de fuertes vientos a la región, entre los ciudadanos ha comenzado a surgir la percepción de un aumento en molestias gastrointestinales. Por ello, han optado por extremar medidas básicas de prevención, como el lavado frecuente de manos, estar hidratados, evitar comer en la calle y ser más selectivos con los lugares donde consumen sus alimentos. Entre los comentarios de la población, algunos asocian este tipo de malestares con los cambios climáticos propios de la temporada, mientras que otros lo relacionan con factores como la alimentación fuera de casa o el consumo de alimentos en la vía pública.