En Tijuana, caminar por las calles se ha vuelto una experiencia digna de videojuego: banquetas rotas, medidores de agua abiertas y obstáculos por doquier que ponen en riesgo a miles de ciudadanos cada día. Martín Méndez nos da más detalles de cómo la mala gestión urbana afecta la seguridad y a veces, hasta la dignidad de los tijuanenses.