Las altas temperaturas representan un desafío para la conservación de pescados y mariscos por lo que especialistas recomiendan mantenerlos en el frío para reducir riesgos y no afectar la salud.
Comerciantes explicaron que los consumidores deben verificar que el pescado muestre su color natural y no desprenda un olor intenso ya que esto puede demostrar que el producto ha perdido su frescura.