La carretera libre Tijuana-Rosarito parece haber encontrado una nueva rutina: pasar los meses esperando una reparación que no llega. A la altura de Cuesta Blanca, un carril permanece inhabilitado desde hace cerca de dos años debido a una falla en el sistema pluvial ubicado debajo de la vialidad, mientras usuarios señalan que el problema continúa complicando la conexión entre ambos municipios.