Crece la preocupación por el consumo de alcohol y tabaco entre estudiantes de secundaria, donde 1 de cada 4 jóvenes ya se encuentra en una etapa inicial de consumo. Expertos advierten que, más allá de los riesgos inmediatos, estas sustancias pueden afectar el desarrollo del cerebro, impactando la memoria, el aprendizaje y la capacidad de tomar decisiones.