La contaminación del aire en Mexicali se ha convertido en un tema delicado y constante, mientras que en Tijuana y otras zonas de Baja California los altos niveles se han prolongado, agravando el problema.
Esta situación ha escalado a una crisis de salud pública que avanza sin contención, en medio de señalamientos por la falta de acciones efectivas durante la actual administración estatal.