El corte de agua en 691 colonias de Tijuana y Playas de Rosarito complicó la rutina diaria de cientos de familias. Mientras algunos lograron almacenar el líquido, otros tuvieron que acudir a purificadoras desde temprano. La falta de previsión generó gastos adicionales, con un aumento de hasta 50% en la demanda de garrafones.