En Baja California se reporta una urgente búsqueda de una pomada contra el ardor político. El diputado federal morenista Gilberto Herrera parece necesitar una dosis extra luego de que Morena fuera vapuleado en Coahuila. Lejos de aceptar que los electores pudieron tener otros planes, el legislador apareció en Facebook con música de suspenso y semblante solemne para explicar que la derrota no fue una derrota, sino una “trampa”. Porque, al parecer, cuando las urnas no cooperan, siempre queda el recurso de culpar al villano invisible.