“Mi papá es más fuerte que el tuyo”, es lo que se decía cuando se terminaban los argumentos en una discusión entre niños, y esto generalmente iniciaba otro debate: “pues mi papá les gana a todos sus papás juntos”. Por supuesto y afortunadamente, nunca ningún papá tuvo que demostrarlo. Aunque cada papá tiene un poder y es especial para sus hijos, nunca será Superman.
Él no es humano, es un hombre de acero inoxidable que nació en otro planeta y, a excepción de la kriptonita, nada le afecta o le hace daño. Papá, más bien es como Batman. Un hombre de carne y hueso que no tiene poderes sobrehumanos, ni siquiera puede volar -tan sólo cae con gracia, como las gallinas o como buzz lightyear- a menos que lo haga en su batiavión o por alguna aerolínea y bajo la identidad de Bruno Díaz.
Batman es un hombre valiente que enfrenta sus miedos. Vulnerable como cualquier “padre de vecino” que además, se deja ayudar por Robin y Alfred; su mayordomo, con lo que da ejemplo de humildad y trabajo en equipo. Superman no tiene hijos, Batman toma a Robin bajo su ala (o su capa) y le protege en cada batalla.
Aunque el joven maravilla se esfuerce en demostrar que puede arreglárselas solo, los baticonsejos siempre le darán una ventaja. Cada papá, quiera o no, da EJEMPLO; bueno o malo con todo lo que dice y con lo que hace, hasta con lo que no dice y lo que no hace. Hagamos de nuestros hijos e hijas, mejores personas con el buen ejemplo, haciendo y diciendo lo correcto y no haciendo ni diciendo lo indebido.
Actuando cuando debamos hacerlo y manteniéndonos al margen cuando sea necesario. Digamos y hagamos lo que les ayude a ser buenos padres cuando les toque su turno. Como papás, lo que importa no es que nuestros chicos sean una maravilla, nos maravilla la idea de que ellos puedan ver a sus hijos e hijas, disfrazados con la toalla sobre la espalda simulando una capa para enfrentar la gran aventura de la vida.
Felicidades a todos los papás, a mis hermanos, con los que tengo una relación muy padre y en especial a Adrián, hasta el cielo.