Durante mucho tiempo, la materia se explicó a través de cuatro estados: sólido, líquido, gas y plasma. Después, en 1920, llegó el condensado de Bose-Einstein, considerado el quinto estado de la materia, que aparece cuando ciertas partículas son enfriadas hasta temperaturas cercanas al cero absoluto.
Ese descubrimiento demostró que, bajo determinadas condiciones, la materia puede comportarse de formas que no vemos en nuestra vida cotidiana. Y ahora una nueva hipótesis trae una pregunta más profunda: ¿podría la información también tener propiedades físicas?
El físico Melvin Vopson, de la Universidad de Portsmouth, sostiene que cada bit de información podría tener una pequeña cantidad de masa. Su propuesta aún no está demostrada, pero plantea que la información podría ser algo más que datos almacenados en una computadora: podría formar parte física de la realidad.
¿Y qué tienen que ver Elon Musk, Bill Gates y Zuckerberg?
No son literalmente los dueños de este supuesto nuevo estado de la materia. La conexión está en la enorme cantidad de información que sus empresas ayudan a crear, almacenar y procesar.
Elon Musk, Bill Gates y Mark Zuckerberg están detrás de compañías y proyectos vinculados con inteligencia artificial, redes sociales, computación y centros de datos. En otras palabras, son algunos de los grandes protagonistas de un mundo que depende cada vez más de la información.
Si la teoría de Vopson algún día se confirma, nuestros datos tendrían una dimensión física que hoy no consideramos y que podrían tener consecuencias para el almacenamiento digital, el consumo de energía e incluso para nuestra comprensión del universo.
La hipótesis también ha sido relacionada con preguntas sobre la materia oscura y con la posibilidad de que la información desempeñe un papel fundamental en la estructura del universo.
Por ahora, el condensado de Bose-Einstein sigue siendo el quinto estado de la materia reconocido por la ciencia. La idea de que la información tenga masa es una hipótesis independiente y mucho más especulativa.