Basura, llantas, aguas negras y malos olores forman parte del paisaje del río Tijuana; contaminación que atraviesa la ciudad y debería atenderse de manera permanente.
Ambientalistas señalan que la limpieza del canal no debería ser emergente, sino que debería de ser una actividad programada y preventiva.
Ante la llegada de El Niño, las autoridades dicen estar trabajando de manera coordinada cuando en realidad son asociaciones civiles quienes coordinan esfuerzos para limpiar el canal.












