Después de las fiestas decembrinas, enero se posiciona como uno de los meses más difíciles del año, marcado por un ajuste emocional y económico. La transición tras el cierre de celebraciones, sumada a gastos acumulados, provoca que alrededor de 35 millones de personas hayan experimentado al menos un episodio de tristeza, colocando a este mes entre los más complicados para el bienestar emocional.