La administración de Donald Trump prepara una de las mayores medidas migratorias de su segundo mandato: revocar hasta 200 mil visas de extranjeros que ingresaron a Estados Unidos como turistas o por negocios y posteriormente solicitaron asilo. De concretarse, sería la mayor revocación masiva de visas en la historia del país.
La medida afectaría principalmente a personas con visas B1 y B2, utilizadas para viajes de negocios y turismo, emitidas entre 2016 y 2026. El Departamento de Estado trabaja con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para identificar a los afectados y realizar las cancelaciones de manera gradual.
La Casa Blanca sostiene que algunas personas utilizaron visas de corta estancia para ingresar a Estados Unidos y después solicitar asilo con la intención de permanecer en el país. Las autoridades consideran que esto puede ser motivo para revocar la visa.
Sin embargo, la revocación de una visa no significa automáticamente una deportación inmediata. Las personas con solicitudes de asilo pendientes podrían perder su condición como visitantes, mientras sus casos migratorios continúan bajo otros procedimientos.
La decisión se produce mientras la administración Trump intensifica los arrestos y deportaciones. En julio, los agentes de ICE realizaron cerca de 50 mil detenciones, el nivel mensual más alto registrado durante el actual mandato de Trump, según datos recopilados por el Deportation Data Project.
El anuncio llega además en medio de un fuerte rezago en el sistema migratorio estadounidense, con millones de casos pendientes de asilo entre USCIS y los tribunales de inmigración.













