Lo que Washington llama “nutrir al régimen con petróleo”, en México se defiende como ayuda humanitaria. Pero el costo podría ser altísimo. Solo hay dos opciones: meterte en problemas con una de las mayores potencias del mundo para sostener una ideología agotada o dar reversa, proteger a tu propio país y tomar distancia con el régimen. Las cartas ya están echadas y solo falta saber qué camino va a tomar México.