La violencia ya no solo se vive en las calles, ahora también se está normalizando entre los jóvenes, donde insultos, humillaciones y agresiones son tomadas como juegos o parte de la vida diaria, una situación que parece crecer con el paso del tiempo. Especialistas alertan que esta normalización puede provocar una generación más insensible ante el dolor ajeno, donde las conductas tóxicas y agresivas dejan de identificarse como violencia.