El primer vehículo lanzador de satélites desarrollado en Taiwán no logró completar su vuelo de prueba inaugural, luego de desviarse de la trayectoria prevista hacia el mar y dirigirse tierra adentro, en dirección a una zona montañosa. Ante el riesgo que representaba la desviación, se activó el sistema de autodestrucción del vehículo para poner fin al vuelo de manera controlada.












