La soberanía se pierde cuando grupos criminales como La Barredora de Adán Augusto López, logran influir o controlar directamente corporaciones policiacas. Cuando Los Chapitos deciden quién gana una elección en Sinaloa y en otras partes del país, cuando los delincuentes cobran derecho de piso, extorsionan, o hasta les quitan lo poco a mucho que tienen comerciantes.