Un caso que se volvió viral en redes sociales ha generado conmoción al mostrar cómo un joven confundió señales graves de su cuerpo con una simple lesión deportiva. Sean Ryan Sweeney comenzó a experimentar dolor de cabeza, molestias en el cuello y hormigueo en el lado derecho, síntomas que atribuyó a haber salido a correr y entrenar con pesas horas antes, sin pensar que tendría cáncer.
Los síntomas empeoraron terminando con un diagnóstico fatal
Convencido de que se trataba de una sobrecarga muscular, acudió con un fisioterapeuta, pero no obtuvo alivio ni un diagnóstico claro. Aunque fue dado de alta, la incertidumbre creció, ya que los síntomas persistían y afectaban su concentración. “No me sentía bien y no podía explicar por qué”, recordó Sean, describiendo una sensación constante de frustración e inquietud.
Meses después, la situación se tornó crítica cuando su novia Lucy lo despertó de madrugada tras sufrir una convulsión. Fue entonces cuando solicitaron ayuda a los servicios de emergencia, lo que permitió su traslado inmediato a un hospital.
Una tomografía reveló inicialmente un tumor de bajo grado, pero estudios posteriores confirmaron un astrocitoma grado 3, una forma agresiva e incurable de cáncer cerebral.
Sean relató que el diagnóstico lo dejó paralizado emocionalmente, pensando primero en su familia. Su historia hoy sirve como un llamado de alerta para no ignorar síntomas persistentes y buscar evaluaciones médicas oportunas.
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