Familias indígenas que llegaron a Tijuana lo hicieron con el fin de tener protección y justicia por la violencia que vivieron en sus pueblos.
Una de las familias, originaria de Chilpancingo, Guerrero, narra que entraron a la fuerza a su casa, su papá se fue con sus sobrinos a un rancho y ya no regresaron. Recorrieron más 3 mil kilómetros para salvar sus vidas.