Salir de casa, cambiar de ruta o evitar ciertos horarios se ha convertido en parte de la rutina para muchos habitantes de Baja California. La percepción de inseguridad continúa influyendo en la vida cotidiana de los ciudadanos, quienes aseguran vivir con un temor constante que los obliga a modificar trayectos, limitar actividades e incluso replantear acciones que antes realizaban con normalidad.