Caminar por las calles de la ciudad de Tijuana se ha vuelto una actividad de riesgo para muchos ciudadanos, quienes ya no se sienten seguros a ninguna hora ni en ningún lugar. Escuchar detonaciones por arma de fuego se ha vuelto casi tan común como el ruido del tráfico o los ladridos de los perros.
Esta sensación generalizada de inseguridad ha llevado a la población a tomar precauciones, como salir solo de día y evitar llevar objetos de valor. La violencia cotidiana ha cambiado los hábitos y la percepción del espacio público.