En la calle Benito Juárez, la fuga parece tener más permanencia que una obra recién inaugurada: el agua residual baja desde la parte alta y, de paso, arrastra tierra de un cerro que ya preocupa a los vecinos de Defensores de Baja California. Los residentes temen que su patrimonio termine cuesta abajo y esperan que la CESPT no aplique la clásica de esperar hasta que el problema sea imposible de ignorar para cambiar las tuberías. Porque una cosa es que el agua siempre encuentre su camino y otra que también se lleve la casa.