El Reloj del Fin del Mundo fue ajustado a 85 segundos de la medianoche, la posición más cercana desde 1947. El Boletín de los Científicos Atómicos señaló que la decisión responde a riesgos globales como conflictos internacionales, amenazas nucleares, cambio climático, riesgos biológicos y el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial.













