El cerebro puede cambiar nuestros recuerdos. La memoria humana no funciona como un video guardado en el teléfono. Cada vez que recordamos una experiencia, ese recuerdo puede volverse temporalmente flexible antes de almacenarse nuevamente, en un proceso relacionado con la consolidación de la memoria.
Durante este proceso, el cerebro puede incorporar información del presente al recuerdo original. Por eso, con el paso del tiempo, algunos detalles pueden cambiar o incluso desaparecer. Recordar algo no significa reproducir una copia exacta del pasado, sino reconstruirlo a partir de la información que conserva nuestro cerebro.