Algunas de las plantas más bellas del mundo también pueden ser de las más peligrosas.
El manzanillo de la muerte, considerado el árbol más venenoso del planeta, puede causar quemaduras graves.
Otras especies como el guisante de rosario, la cicuta, la adelfa, el acónito y el encino contienen sustancias tóxicas que pueden afectar órganos internos, el sistema nervioso o el corazón.
Estas toxinas son un mecanismo de defensa desarrollado para sobrevivir.