Verónica “Lupita” Benítez Vega murió a manos de su esposo apenas seis meses después de casarse, dejando atrás un bebé de tres meses.
Hoy, ocho años después de aquel feminicidio, la familia enfrenta nuevamente el sistema: el agresor interpuso un amparo para intentar salir de prisión. La lucha por justicia sigue viva.