Parece que las sesiones también tienen su hora del lonche. La regidora de Morena, Raquel Manríquez Peña, no quiso dejar pasar la oportunidad de sacar su tortita y calmar el hambre en plena reunión; porque, al parecer, hasta los asuntos públicos se llevan mejor con el estómago lleno. Pero no fue la única escena que llamó la atención: otro regidor hizo varias visitas al baño, eso sí, sin despegarse del celular. Entre mordidas y pantallas, queda la pregunta: ¿dónde queda la seriedad y la atención que merece una sesión de trabajo?