Este 18 de febrero, miles de fieles en México conmemoran el Miércoles de Ceniza, fecha que marca el inicio de la Cuaresma, el periodo de 40 días previo a la Semana Santa. Durante esta jornada, los creyentes acuden a los templos para recibir la cruz de ceniza en la frente, un gesto que simboliza humildad, conversión y la fragilidad humana.
¿Qué conlleva la ceniza que se aplica en la frente?
Las cenizas utilizadas en la ceremonia tienen un origen especial: provienen de la quema de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior, celebración que recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.
Desde el siglo XII, de acuerdo con registros del Vaticano, se consolidó la tradición de incinerar estos ramos para emplearlos en el rito que abre la Cuaresma.
El procedimiento consiste en pulverizar las cenizas hasta obtener un polvo fino; en algunas parroquias se mezclan con agua bendita o aceite para facilitar su aplicación.
Al imponer la cruz, el sacerdote pronuncia frases como “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás” o “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”, expresiones con fundamento bíblico que invitan a la reflexión y renovación espiritual.
¿Quién puede recibir la cruz de ceniza?
Tradicionalmente, las parroquias permiten que se acerque cualquier persona que quiera recibir la cruz de ceniza desde una acción de respeto, incluso, aunque no sea una persona que practique la religión católica.
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