Los buzos Christian Selun y Axel Eichler descubrieron restos óseos en una cueva submarina de Abalá, Yucatán, a casi 50 metros bajo el agua y aproximadamente 250 metros desde la entrada. El hallazgo podría aportar información sobre la fauna que habitó la región hace miles de años, aunque todavía se requiere estudiar los restos para determinar su origen.













