La intensa neblina provocó caos en el Aeropuerto Internacional de Tijuana, con vuelos cancelados, retrasados y desviados durante febrero. Cientos de pasajeros quedaron varados, algunos con emergencias familiares. La falta de visibilidad impidió aterrizajes y despegues, obligando a reprogramaciones y compras de nuevos boletos, generando molestia y largas horas de espera.