Desde hace cuatro años, un hombre dedica parte del dinero que recibe de propina a comprar asfalto y otros materiales para reparar calles deterioradas en Tijuana, una labor que realiza en zonas como 3 de Octubre y Delicias, donde los baches y las fugas afectan las vialidades. Esta tarea comenzó junto a su esposa, quien falleció hace unos meses, pero él decidió continuar con el trabajo comunitario, aun cuando la reparación y el mantenimiento de las calles deberían corresponder a las autoridades.













