Fuertes lluvias provocaron inundaciones repentinas en calles de Nueva York el 20 de agosto de 2026, dejando vehículos parcialmente cubiertos por el agua y afectando la circulación. Las precipitaciones superaron la capacidad de drenaje de algunas zonas, mientras autoridades emitieron alertas por inundaciones y un aviso de tornado en Queens. Varias vialidades, incluida la Long Island Expressway, registraron cierres.