Lo que parecía un recorrido tranquilo por la colonia Del Valle, en Tijuana, terminó con un momento inesperado, luego de que un perrito fuera dejado suelto justo cuando pasaba el senador Armando Ayala, sin cinta de precaución ni protocolo alguno, provocando reacciones que dejaron claro que ni los perros parecen confiar demasiado en algunos políticos.