Ismael Zambada no obtuvo beneficios por señalar a políticos mexicanos y su traslado fue obra de Joaquín Guzmán López sin acuerdo previo en Washington, confirmó el juez Brian Cogan.
A pesar de que libró la pena de muerte por su estado de salud, la DEA advirtió que la cacería no termina y el enfoque ahora son otros capos y la red de narcopolíticos en México.