Habitantes del fraccionamiento García, en Tijuana, denunciaron que desde hace décadas conviven con un río de aguas negras sobre la calle Esperanza, situación que, aseguran, pone en riesgo su salud y calidad de vida. Los residentes afirman que el problema se agrava durante la temporada de calor, cuando los malos olores se intensifican y aumenta la preocupación por la posible propagación de enfermedades derivadas de las aguas residuales.