En el Congreso de San Quintín, la Ley de Ingresos 2026 caminó tambaleante hacia su aprobación, logrando pasar de panzazo y sin un solo aplauso. Entre dudas, miradas incrédulas y cuentas mentales, los legisladores parecían preguntarse más a sí mismos que a nadie: “¿Esto realmente tiene sentido… o solo parece?”