La suspensión de operaciones en la Central de Autobuses de Tijuana afectó a alrededor de 800 personas, entre pasajeros, personal operativo y conductores, como parte de las medidas preventivas implementadas ante los incidentes violentos registrados en la región.
Por lo que, al menos 20 rutas fueron detenidas de manera temporal, mientras que unidades y personal fueron resguardados para garantizar su seguridad.
De acuerdo con información del gerente de operaciones de la Central de Autobuses en Tijuana, la decisión se tomó desde que iniciaron los reportes de violencia en distintas partes del país, incluyendo carreteras de Baja California y avenidas principales en ciudades como Tijuana.