Un terremoto de magnitud 7.7 sacudió Indonesia y dejó imágenes sorprendentes en zonas costeras, donde el nivel del mar se retiró rápidamente y varias embarcaciones terminaron varadas sobre el fondo marino. El movimiento generó preocupación entre habitantes y autoridades, mientras se daba seguimiento a las condiciones en la costa y al posible riesgo asociado al desplazamiento repentino del agua.