Kaley Koppa, una mujer de 43 años aparentemente sana, sufrió un paro cardíaco mientras corría por la mañana junto al río Brisbane, en Australia.
La mujer colapsó en una banca y permaneció clínicamente muerta durante varios minutos, hasta que la rápida intervención de varias personas fue clave para salvarle la vida.
Las cámaras de seguridad captaron el momento en que Koppa se desplomó. Varios transeúntes comenzaron a practicarle reanimación cardiopulmonar (RCP) y consiguieron un desfibrilador externo automático cercano, para aplicarle una descarga mientras esperaban a los paramédicos.
Posteriormente, se descubrió que Koppa tenía una enfermedad cardíaca genética que no había sido diagnosticada.
Su supervivencia y el reencuentro con quienes la auxiliaron ponen de relieve la importancia de actuar rápidamente ante un paro cardíaco.













