Un río glaciar colapsó en Grindelwald, Suiza, provocando que grandes cantidades de hielo se desprendieran y cayeran por la ladera de la montaña.
Las altas temperaturas que aceleran el deshielo de los glaciares, también afectan el permafrost, el suelo congelado que ayuda a mantener estables las laderas y al descongelarse, aumenta el riesgo de desprendimientos, avalanchas y deslizamientos.
¿Por qué preocupa lo que está ocurriendo?
Suiza ya ha vivido episodios extremos, como el colapso del glaciar Birch en Blatten, que provocó una enorme avalancha de hielo y rocas. Estos acontecimientos muestran la rapidez con la que una montaña puede volverse inestable.
Las autoridades y científicos mantienen sistemas de vigilancia con radares y sensores capaces de detectar pequeños movimientos en las laderas. La información permite activar alertas y, cuando es necesario, evacuar a las poblaciones en riesgo.
El caso de Grindelwald es otro recordatorio de cómo el calentamiento está transformando los Alpes y aumentando los desafíos para las comunidades que viven en sus alrededores.













