Las fuertes lluvias provocaron inundaciones repentinas y mortales en el estado brasileño de Minas Gerais, donde enormes corrientes de agua arrastraron cientos de vehículos por las calles.
Las ciudades de Juiz de Fora y Ubá se encuentran entre las zonas más afectadas, después de que varios ríos se desbordaran y convirtieran las calles en peligrosos torrentes.
El desastre ha dejado al menos 70 personas muertas, decenas desaparecidas y más de 3,600 habitantes desplazados. Además, se han registrado al menos 20 deslizamientos de tierra que destruyeron viviendas y aislaron comunidades.
Equipos de emergencia y bomberos continúan con las labores de búsqueda y rescate mientras las autoridades evalúan los daños.