Los vecinos han hecho lo que pueden, maderas, tapas de metal y hasta avisos improvisados. Pero niños, adultos, adultos mayores siguen cayendo y la autoridad responsable, bien, gracias, sigue sin aparecer.Hace más de dos años, una grieta comenzó a formarse en una de las banquetas de la calle Hermenegil Logaleano, creando un potencial hundimiento.