La Inteligencia Artificial no tiene que ser algo complicado ni lejano para los niños. Según las investigaciones de CONICET, los más pequeños pueden empezar a tener sus primeras interacciones con la IA de forma lúdica y creativa. Esto no significa que los niños deban programar o realizar tareas técnicas. Sino de crear momentos de conversación y juegos que despierten su curiosidad. Por ejemplo, preguntar si una imagen es real o fue realizada con Inteligencia Artificial o cómo funcionan los asistentes virtuales.











