En Japón, la lucha de bofetadas, también conocida como slap fighting, es una modalidad de competencia en la que dos participantes se turnan para golpearse en el rostro con la palma de la mano abierta. Quien recibe el impacto debe permanecer inmóvil, sin poder esquivar ni bloquear la bofetada.
Los enfrentamientos pueden terminar por nocaut, cuando uno de los competidores no puede continuar, o mediante la decisión de los jueces, quienes evalúan la ejecución de los golpes y el desempeño de los participantes.
Esta práctica genera preocupación por sus posibles consecuencias para la salud. Especialistas advierten que los impactos repetidos en la cabeza pueden provocar conmociones cerebrales, lesiones acumulativas y secuelas neurológicas a largo plazo, incluida la encefalopatía traumática crónica.













