El lanzamiento global del nuevo dispositivo de Apple desató un espectáculo de caos y rivalidad en Sídney, Australia, luego de que dos compradores presumieran efusivamente frente a las cámaras afuera de la tienda por haber obtenido la primicia mundial del ansiado teléfono.
El primer comprador salió del establecimiento recibiendo aplausos y vítores, hasta que otro comprador interrumpió la escena mostrando su propio dispositivo para reclamar el primer lugar.
La repentina interrupción desencadenó una acalorada discusión a las afueras del local, dejando al descubierto una insólita pelea por el ego tecnológico y desatando de inmediato una avalancha de burlas, memes y críticas en redes sociales.













