Era la noche del Grito de Independencia en Tijuana... pero la música y los festejos se ahogaron entre gritos de terror y fierros retorcidos.
15 de septiembre de 1963. Las atracciones de la feria se instalaron bajo el ya desaparecido Puente México, en un suelo reblandecido por lluvias intensas. Nadie imaginaba que la diversión estaba montada sobre una trampa mortal.












